jueves, 23 de agosto de 2012

Obcecación de la Mente



A tanto puede llegar la demencia del ser humano, que llega a cometer bajesas que son muy difíciles de explicar. Me contaron del caso de una persona que ganó mucho dinero, pero no supo en que cosa buena ocuparlo. No halló nada mejor de encerrarse en un prostíbulo junto con unos amigos esperando que el dinero se les acabara. Tengo entendido que el dinero les duró por un par de semanas, ya que adentro del burdel corría la droga y no sé que cosa más. El punto es que la persona cometió adentro tal grado de excesos que una vez que se acabó el dinero, sus "amigos" tuvieron que ir a internarlo a un psiquíatrico porque veía puras alucinaciones.
Lo que empezó como una simple diversión inmoral termina finalmente en la aniquilación mental de una persona. Es triste escuchar historias así en especial cuando uno ha conocido a las personas que se ven involucradas frente a tales excesos producto de una mente obcecada con lo sexual. El resultado siempre es el mismo cuando ocurre este tipo de cosas. La persona termina siendo víctima de sus propios vicios. La imprudencia, el placer y el desorden son los vehículos que llevan al alma engañada por sus caprichos hacia el abismo de la existencia.

Santo Tomás de Aquino en la Suma Contra Gentiles nos da una serie de consejos para actuar sabiamente en la vida, veamos que nos dice el santo:

Capítulo I

" Mi paladar saboreará la verdad, y mis labios detestarán lo impío. El uso de la mayoría, que considera el filósofo que se ha de seguir al poner los nombres, ha establecido comúnmente que se llama sabios aquellos que ordenan las cosas rectamente y las gobiernan bien. De ahí que, entre otras ideas que los hombres conciben del sabio, afirme el filósofo que es propio del sabio el ordenar. Es necesario que la regla para el gobierno y orden de todo lo que ha de gobernarse y ordenarse a un fin se tome de ese mismo fin. Y el fin de cualquiera cosa es su bien. De donde vemos, en las artes, que gobierna y es como príncipe de otra aquella a la cual pertenece el fin de ésta. Así el arte de la medicina rige al arte farmaceútica, y la ordena, en razón a la salud, acerca de la cual versa el arte de la medicina, es el fin de todas las drogas que prepara el arte farmaceútica. Y lo mismo aparece en el arte de la navegación respecto al arte de la construcción de naves.; y en el arte militar respecto del arte ecuestre y de todos los aparatos bélicos. Los cuales artes, pues, se llaman rectoras o arquitectónicas, como que son artes principales; por lo cual los artífices de ellas, que se llaman arquitectos, reclaman para sí el nombre de sabios, y de este modo se dice: Como sabio arquitecto puse el cimiento. Más el nombre de sabio, así en absoluto, se reserva para aquellos cuyo estudio versa acerca del fin de todas las cosas, que es también el principio de todas ellas. Por lo cual según el filósofo( en el lugar citado) es propio del sabio considerar las causas más sublimes.

Ahora bien, el fin último de cualquiera cosa es aquel que se propone su primer autor o motor. Y el primer autor o motor del universo es un entendimiento, como se demostrará más abajo. Por lo tanto es preciso que el fin último del universo sea el bien del entendimiento, y éste es la verdad. Es necesario, pues, que la verdad sea el último fin de todo el universo, y que la sabiduría insista principalmente en la consideración de la totalidad de las cosas y de su fin. Y por esto la divina sabiduría encarnada dió testimonio de que había venido al mundo para manifestar la verdad, diciendo:" Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad". Pero aún el filósofo determina que la filosofía primera es la ciencia de la verdad; no de cualquiera verdad, sino de aquella que es el origen de toda verdad, es decir, aquella que se refiere al primer principio del ser de las cosas; de dónde se sigue que también la verdad de la filosofía es el principio de toda verdad. Pues la disposición de las cosas en la verdad es la misma que en el ser.

Pero es propio de una misma cosa afirmar uno de los contrarios y rechazar el otro; como la medicina produce la salud y excluye la enfermedad. Por lo cual, así como es propio del sabio meditar la verdad, principalmente acerca del primer principio y discurrir acerca de las demás cosas, así también es propio de él impugnar la falsedad contraria. Por lo tanto está indicado convenientemente, por boca de la sabiduría en las palabras que citamos, el doble oficio del sabio, a saber: meditar la verdad divina, que es la verdad por antonomasia, y una vez meditada hablar de ella, a lo cual se refiere cuando dice: Mi paladar saboreará la verdad; e impugnar el error contra la verdad, que esto significa y mis labios detestarán lo impío, pues por impiedad se designa la falsedad contra la verdad divina, falsedad que es contraria a la religión, que también se denomina piedad, de donde la falsedad contraria a ella toma el nombre de impiedad."

Comentario: ¿ En definitiva en qué consiste la sabiduría? Para Santo Tomás consiste en ordenar todos los actos hacia el fin último de nuestra vida que es Dios. Desde el momento que el alma subordina ciertos actos a un bien particular y no a Dios, en ese preciso instante nos alejamos de nuestra felicidad y quedamos expuestos a la corrupción y al mal. El hombre sabio no puede ser un bicéfalo, un hombre con dos cabezas y dos voluntades yuxtapuestas una de la otra.

Tiene que haber una concordancia total de nuestro ser respecto hacia el fin último que perseguimos. De allí la importancia del conocimiento de la verdad, que es el bien del entendimiento como nos lo dice el propio Santo Tomás. Nuestra felicidad siempre deberá estar subordina a este fin, de allí que los bienes intermedios no pueden ser un óbice para llegar al conocimiento del fin hacia el cual debemos acceder, si es que verdaderamente queremos ser felices.

Respecto al caso de la persona que malgastó su fortuna en prostíbulos, él subordinó su ser hacia un bien sensible aparente, alejándose de su fin último hacia el cual debiera acceder. Por consiguiente, fue víctima de su propio egoísmo que lo llevó al extremo de llegar a un estado de locura.

Desconocer de dónde venimos y hacia dónde vamos es en el fondo cavar nuestra propia tumba, enterrando de partida nuestra felicidad futura. La obcecación en el apetito sensible nos empuja a adherirnos al error hasta la médula de los huesos. Y lamentablemente, es común caer en este tipo de fango que pudre nuestra alma.

Finalmente, nunca es tarde mientras tengamos vida de meditar la verdad y adherir a ella pese a nuestras debilidades y falencias humanas. Ya que Dios es Caridad, puesto que Dios es amor que espera siempre a aquél que lo invoca.

 

2 comentarios:

  1. Santa Faustina Kowalska (1905-1938) recogió en su diario las palabras que, en oración, escuchó directamente de Nuestro Señor Jesucristo, entre otras:
    "Soy Santo, tres veces Santo, y siento aversión por el menor pecado. No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límites. Mi misericordia la abraza y justifica. Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí. Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno. Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí. Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean" (Diario, nº 1728).

    Saludos al fraile amigo,
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  2. Estimada Amiga:
    Muchas gracias por sus comentarios. Dios quiera que todos nosotros lleguemos al arrepentimiento total de todos nuestros pecados. Dios nos pide un corazón constrito y arrepentido.
    Hay que rezar mucho en especial por los que pecan con mayor gravedad.
    Un abrazo.

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