martes, 12 de junio de 2012

¿ Dónde se encuentran los sabios de este mundo?

                                                                                                                                                                                  A lo largo de la historia de la humanidad siempre existieron hombres que guiaban con su sabiduría a los demás. Esos hombres sabios, que llevaban una vida llena de austeridad y enfocada en el conocimiento, eran los grandes faros de la humanidad. En la Antiguedad fueron los presocráticos, para luego derivar en los filósofos más destacados tales como Sócrates, Platón y Aristóteles.
   Luego, la sabiduría natural del hombre fue reemplazada por la sabiduría sobrenatural que viene de Dios. De allí las palabras del Apóstol: " Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno entre vosotros cree ser sabio en este siglo, hágase necio para hacerse sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Pues escrito está: Él prende a los sabios en su misma astucia. Y otra vez: El Señor conoce los razonamientos de los sabios que son vanos. Así pues, nadie ponga su gloria en los hombres. Porque todo es ciertamente vuestro; sea Pablo, sea Apolo, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir, todo es vuestro, más vosotros soís de Cristo, y Cristo es de Dios".
     Para quiénes no tuvieron el privilegio de conocer la revelación, pudieron a lo menos seguir los humanos razonamientos de ciertos hombres que seguían un saber natural. Pero una vez conocida la revelación, la humanidad estaba obligada a conocer la verdad que viene de Dios. La única y verdadera sabiduría viene de Dios. Ningún hombre puede atribuirse una sabiduría que no le compete.
   El hombre es débil por naturaleza. El hombre está sujeto a la corrupción y al pecado. Por eso, nunca debemos seguir a hombre alguno, sino que tenemos la obligación de buscar la verdad que viene de Dios. Si seguimos a la  verdad entonces todo es nuestro como dice el Apóstol. Este mundo fue hecho para nosotros. Si hacemos la voluntad de Dios, podremos gozar libremente de los bienes de este mundo. De allí las palabras de San Agustín: Ama y haz lo que quieras. Ese amar, se refiere únicamente a Dios.
     Los grandes predicadores de la Iglesia Católica, ya han dejado de aparecer sobre la tierra. Ya nadie invita al mundo al arrepentimiento del pecado, al abandono del mundo por amor a Dios. Ya nadie exhorta, ya nadie corrige, ya nadie advierte sobre las consecuencias nefastas del pecado. Se podría decir, bajo cierto respecto, que Dios guarda silencio. La luz de la verdad, permanece bajo el Celemín. La confusión abunda por doquier. Cada cual cree y hace lo que desea según los antojos subjetivos de su voluntad. Los sacerdotes permanecen como perros mudos, ya no ladran.
   Los sacerdotes, a lo menos una gran mayoría de ellos, se encuentran muy cómodos en el mundo. Han perdido el rumbo hacia lo cual han sido llamados por Dios. Dios les grita desde el cielo " Salven las Almas de mis hijos", " Prediquen sobre el pecado, hablen sobre el infierno" " Adviertan al mundo sobre mi justicia" " Sean ejemplos, a fin de no escandalizar a mis polluelos". " Ladren a la humanidad" " Salgan a buscar a las ovejas perdidas" " Miserables sacerdotes que os habéis osado desobedecer mis mandatos" " Hay de vosotros levitas apóstatas", " Prevaricadores", " Seréis acosados en el sheol eternamente".
    Si el mundo anda a oscuras, es por culpa de aquellos que debiendo haber predicado la verdad, permanecieron como si fueran mudos de nacimiento. ¿ Y dónde va el mundo? El rumbo del mundo es el opuesto al rumbo que quiere Dios. El mundo se acerca a un gran despeñadero sin fondo. Un mar de almas, un mar de almas eternas van derecho hacia los suplicios eternos. Sí, el infierno es eterno, aunque no nos guste. Al infierno eterno irán los que desobedescan los mandatos de Dios. Sin embargo, todos los desobedecemos en algún momento de nuestras vidas... eso es verdad, por eso debemos arrepentirnos siempre de toda ofensa  al Creador.
   No dejemos que el mundo manche nuestras almas con sus inmundicias, con sus locas vanidades, con sus apariencias de bien. No dejemos que el dinero guíe el alma. La verdad, y sólo la verdad nos hará que seamos hombres libres.
   Ya basta de elucubrar, llegó la hora de actuar. Los que quieran salvarse, se salvarán. Ya que agotarán todos los medios que le dé Dios para que eso ocurra. Como uno vive, es como uno muere. Si hemos vivido según el mundo, moriremos con él. Si vivimos bajo el amparo de la ley de Dios, moriremos bajo su protección. Ya no nos podemos hacer más los sordos. Aún tenemos la tradición de la Iglesia, y sólo a través de ella podremos volver hacer de nuestras vidas algo útil para Dios. Si nos alejamos de la tradición, nos alejamos de las raíces sanas del árbol de la Iglesia que viene de Cristo.
      " El justo perece,
        Y no hay quien se conduela;
        son arrebatados los hombres piadosos,
        Y nadie advierte que el justo es quitado
         para eximirlo del mal.
         Entra en la paz; descansan en sus moradas
         los que andubieron con rectitud.
         Mas vosotros acercaos acá,
         hijos de la hechicera,
         descendencia de la adúltera y de la ramera.
         ¿ de quién os burláis?
         ¿ contra quién ensancháis la boca
          y sacáis la lengua?
          ¿No soís hijos de pecado
          linaje de mentira?
          Os inflamáis de concupiscencia
          bajo cada taberinto
          y bajo todo árbol frondoso,
          y sacrificáis a los niños
          en los valles de los torrentes,
          en las hendiduras de las rocas.         
          Las piedras del torrente serán tu herencia;
          ellas, ellas son tu suerte,
          porque a ellas les derramastes libaciones
          y les presentaste ofrendas.
          ¿ Y por ello no he de indignarme?
           sobre un monte alto y encumbrado
           colocaste tu lecho,
           y allí subes para inmolar víctimas.
           Detrás de la puerta y los postes
           pusiste tu memorial,
           y lejos de Mí te desnudaste,
           allí subiste a tu lecho y lo ensanchaste,
           vendiéndote a aquellos
           cuyo comercio amabas,
           y cuyo signo veías.
           Llevaste unguentos al Rey,
           y multiplicastes tus unciones;
           enviaste lejos a tus legados,
           y descendiste hasta el scheol.
           Te fatigaste en el largo camino,
            pero no dijiste: " Es en vano".
            Hallaste como avivar tus fuerzas,
            por eso no te debilitaste.
           ¿ A quién temiste, acongojada,
            para renegar de Mí,
            para no acordarte de Mí,
            ni parar mientes en ello?
            ¿ No es porque yo callaba desde largo tiempo?
            Por eso no me tuviste miedo.           
           Ahora haré conocer cuál es tu justicia,
           y cuáles tus obras que no te aprovecharán.
           Cuando clames,
           ¡líbrete tu colección( de imágenes)!
           Más el viento se las llevará a todas;
           un soplo las arrebatará:
           pero el que se refugia en Mí,
           heredará la tierra,
           y poseerá mi santo monte." Isaac, 57, 1-13
        Pobres Atalayas, ¡ Ay de ellos si persiguen sus propios intereses!. Tendrán que dar cuenta por la sangre perdida.  ¡ Ay de nosotros, si no escuchamos los llamados del cielo! Pensábamos que Dios guardaba silencio, pero desde el silencio obserbaba nuestras malas obras. Si alimentamos nuestra carne en  desmedro del espíritu, cosecharemos corrupción.
   Siempre puede haber un despertar del alma. Hay que quitarse las costras de la inmundicia. ¿ Quién es santo delante de Dios?. Que lance la primera piedra el que esté libre de pecado, todos retrocedieron y se fueron. Empezando con los más ancianos.
     Toda la sabiduría que viene de Dios nos enseña que debemos tener una confianza absoluta en sus santos decretos. Y por otro lado, deberemos purificar nuestras almas con el bálsamo de la confesión y la penitencia. Quien confió en el Señor, nunca quedó desfraudado. Antes nosotros desfraudamos a Dios, que Él a nosotros.
   Dios siempre envía a los profetas para aclarar las escrituras. Y la gran profeta de nuestro siglo es la Vírgen María. Ella se ha aparecido en numerosas partes del mundo anunciando que el mundo debe convertirse y arrepentirse de sus pecados.  La Virgen se le ha aparecido a distintos videntes en el mundo diciendo que si el mundo no se arrepiente, un gran castigo caerá sobre la tierra para purificarla.
  El tiempo es breve, pero aún podemos cambiar nuestras miserables vidas.

              



      

1 comentario:

  1. No caes en la cuenta que si vivos como lo dijo Platón y los grandes pensadores de la iglesia (san Agustín. Santo Tomás, buenaventura, san anselmo, etc, toda la humanidad estaría condenada a la extensión?
    Piensa en esto, reflexiona lo tñy comentalo.

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