jueves, 14 de julio de 2016

JUAN ANTONIO WIDOW.

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              Para comenzar este post sobre el profesor Widow quisiera precisar algunos errores que se cometen entorno a su persona y su supuesta posición tradicionalista. Juan Antonio Widow no es tradicionalista, si entendemos por tradicionalismo en defender la fe de siempre de la Iglesia Católica.                El asiste a la misa nueva sin ningún tipo de reparo y objeción. No existe para él el problema teológico que existió para Monseñor Lefebvre en los los postulados del Vaticano II y sus posteriores reformas. Por consiguiente, el profesor Widow no defiende puntos doctrinales que entran en conflicto con las actuales autoridades de la Iglesia. Por consiguiente, desde esta mirada muy sutil él no puede ser considerado como tradicionalista.
                Más allá que puedan existir puntos de vistas disímiles respecto a su verdadera posición teológica y su modo sui géneris de presentar la filosofía de Santo Tomás, el profesor Widow tiene una larga trayectoria académica que hay que respetar.
                Como me decía mi padre cuando era adolescente, las canas, hay que respetarlas. En cuanto a opiniones, cada cual es libre de opinar con respeto su visión del mundo y la sociedad. En lo particular, creo que siempre uno debe tratar de distinguir la verdad del error, para no caer en sus garras.
                  Si como dice San Pablo, en Tesalonisenses II; " se salvarán los que sigan la verdad y se condenarán los que sigan el error". Y la razón del apóstol por antonomasia, es muy sencilla. Si Dios salva, y como de Dios viene la verdad, quien habite en ella, habita en la casa de Dios. Esa verdad, acusa y nos acusa. Esa verdad avergüenza y los avergüenza a aquellos que nos rodea a causa del pecado. Esa verdad nos lleva al arrepentimiento y hace que se arrepientan los infractores a la ley de Dios.  La verdad es un tesoro, porque hace que nos mantengamos firmes en la Roca Inmutable que sostiene la Iglesia. Esa verdad se identifica con Cristo, Nuestro Señor, Rey de Reyes, Señor de Señores.
               Amar la verdad, esa una gracia que recibimos del cielo. No es una gracia cualquiera, es una TREMENDA GRACIA, frente a la cual sólo nos queda cantar eternamente las Misericordias del Señor. La verdad hace que seamos humildes, sabedores que no somos nada en este mundo. Menesterosos frente al dueño del universo completo.
                Santo Tomás defendió y amó la verdad en extremo. Su vida la dedicó al esclarecimiento de la verdad. Por lo tanto, quien se diga su discípulo debe imitar primero al maestro. Si Santo Tomás hubiera nacido en nuestra época, estaría de cabeza escribiendo en su celda contra todos los errores y herejías que se dicen fuera y dentro de su Iglesia.
                   Para terminar, quien sigue a la verdad y es humilde al llevar tan grande estandarte nunca podrá extraviarse en las tinieblas del error.
                       

2 comentarios:

  1. Si no entendí mal, Ud. tiende una sombra de sospecha sobre el apego del profesor Widow a la verdad. Me interesaría saber si su desacuerdo con él se reduce a la posición del profesor respecto del Vaticano II o si mantiene diferencias importantes en otros temas.
    Lo felicito por su blog.

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    1. Respuesta:
      En cuanto a mis diferencias con el profesor Widow, debo señalar, que el conoce de un modo más profundo que cualquiera la revolución teológica que se desea imponer post Vaticano II. No obstante, concurre permanentemente a la misa nueva, y no combate de manera directa las novedades en contra de la fe.
      Mi problema, es que no logro entender esa posición en alguien que se ha dedicado toda su vida al estudio de la verdad.
      Dios es el que juzga y no yo. Sólo expreso mi modesto punto de vista por lo que lo conozco externamente.

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